Nuestra
Señora del Dolor y la Procesión de Jueves Santo
Capítulo
1
Nuestra
Señora del Dolor, imagen de candelero para vestir, fue tallada por José R.
Fernández Andes en 1946, siendo replica de Ntra. Señora de la Piedad, titular
de la popular cofradía Sevillana del Baratillo. Para esta última se inspiró
el escultor en la Divina Pastora de las Almas, del templo de San Martín de
Sevilla. Es de destacar el matiz juvenil, casi aniñado de sus Dolorosas que sería
una constante inconfundible en la producción de Fernández Andes, simbolizando
con ello la impecabilidad de María, Madre de Dios.
La
imagen fue adquirida por D. Antonio Millán Pallarés el día 12 de diciembre de
1946 en el taller del escultor, situado en la calle Amaniel nº 12 de Madrid. En
aquel momento, la imagen ya cuenta en su haber con la medalla de plata en la V
Exposición de Arte religioso, celebrada en el Palacio de Cristal del Retiro de
Madrid.
Fernández
Andes talló esta imagen sin premuras de contratos, y sin haberle sido
encargada. Permaneció en su estudio durante muchos meses; siendo su primer
nombre el de Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos para luego
pasar a ser bautizada
como Virgen del Dolor.
A
su llegada a Hellín, fue trasladada al domicilio particular de Dña. Remedios
Marín Rodríguez de Vera. Es indudable el interés que tanto ella como D.
Antonio Millán mostraron por conseguir que esta imagen tuviera como destino
nuestra ciudad. Pocos meses después sería acogida la virgen en el Santuario de
la Virgen del Rosario, Patrona de Hellín, siendo ésta su primera residencia
para el culto de todos los ciudadanos.
D.
Antonio Millán, llevado por su incansable deseo de engrandecer el patrimonio
escultórico, encarga a su amigo Fernández andes la imagen de Nuestro Padre Jesús
del Gran Poder. Esta se caracteriza por ser una escultura de vestir, tallada en
madera y policromada, en la que el escultor sigue la línea que imprimiera en la
imagen de Nuestro padre Jesús de la Salud de la Hermandad de los Gitanos de
Sevilla.
Una
vez finalizada esta imagen en 1948, es acogida, desde el primer momento de su
llegada a Hellín por los Padres Franciscanos para ser su templo el lugar de
culto y ferviente devoción.
Con
ambas imágenes, D. Antonio Millán emprende la tarea de reinstaurar la procesión
de Jueves Santo, contando para ello con la ayuda y consejo de Fernández Andes.
Hay que decir que los orígenes de esta procesión se remontan a la segunda
mitad del siglo XVIII,
fecha en la que se celebraba la llamada procesión de los Azotes. Esta procesión
vino celebrándose con normalidad hasta 1859, fecha en que siendo alcalde D.
Francisco de Paula Valcárcel es suprimida y trasladada al día de Miércoles
Santo.
Hacía
por tanto, casi un siglo que en Hellín no se celebraba procesión el día de
Jueves Santo, y era deseo de D. Antonio Millán completar este día con un
desfile procesional que tuviese personalidad propia. Hay que decir también que
era deseo del escultor y de D. Antonio Millán que, en esta procesión,
desfilasen todos los Misterios Dolorosos del Rosario, pero debido al temprano
fallecimiento de Fernández Andes, solo pudo hacerlo el cuarto, Jesús con la
cruz a cuestas.