SALVE

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra;
Dios te salve, a ti llamamos los desterrados hijos de Eva,
a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas.

Ea pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.

¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce virgen María!

Ruega por nos, santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas
de nuestro Señor Jesucristo, Amén.

 

© Web de la Real Cofradía y Hermandad de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Misericordia, Jesús del Gran Poder y Nuestra Señora del Dolor - Hellín